
Del Domingo (por que domingo es sustantivo propio, por eso con mayuscula) 18 de enero de 2009
Te fumas esa pipa
Y el humo rosa el rojo.
Tus ojos parecen de mineral
Y tu nariz se encorvada hacia el abismo
Cubres de vendas tu oreja
Tu gorro de piel ya se secó,
Fue rápido el procedimiento
La chaqueta verde gris se junta junto a la piel
gracias a un botón justo en el corazón.
Clavícula, camisa blanca y muecas por doquier.
Un naranjo intenso denota el ultraje hacia el olvido
Se siente palpitar el corazón de las entrañas.
Tensión.
Auto mutilación.
¿Por qué el dedal de tus pupilas?
¿Por que el anochecer pasajero de tu brutalidad?
No debiste haber golpeado la mesa
No debiste haberte comido los vidrios triturados que caían al piso
¿No sabes que tragaste filos duros?,
Que retorcieron tu cerebro con sutil seducción.
¿No sabes que quebraste la columna y
Rompiste las heridas de tu boca en llamas naranjas?
¡Plomas! ¡Azules! ¡Verdes!
No sabes que dejaste de vivir
Por un paraíso esquizofrénico que brota en la vertiente de tu inteligencia.
No sabes que esa pipa lleva el oro que tu frente necesita.
Bueno, en realidad, que necesitaba.
Ya no ocultes más esas margaritas de terciopelo
Ya no descubras más el encandilo de tus ojos.
Ya no afeites más tu barba.
Y moja las orejas que dejaste en los vidrios que tragaste sin cesar aquel día.
No hay silencio ni bulla que ampare,
No hay sobrecogedoras opiniones al respecto
No hay vértigo ni placer
Ni orgasmos con sabor a menta
Ni hastíos lunares.
Todo está por terminar a comenzar
Y no hay ceño que frunza ese mechón.
Ese mechón que cuelga tras tu gorrito de piel,
Tras esas cejas disecadas
Y tras esos hombros endurecidos de tensión.
Pipa con sabor a menta, con sabor a melón y a residuos de sueños.
No hay dolor que valga, no hay sorpresa que diluya.
La casa es de adobe, y Dubai me espera.
Apaga la pipa de dientes carnosos,
Y volvamos a nacer.
Valerie A.

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